Un campo de béisbol

Desde nuestra vuelta en el año 2006, una de las grandes preocupaciones del club ha sido la búsqueda de un terreno adecuado para desarrollar partidos oficiales de todas las categorías. Desde entonces, hemos tenido que vagar por diferentes instalaciones de la ciudad, y no siempre en las mejores condiciones. Primero jugamos en el campo viejo de Nueva Montaña; luego en 2012 nos trasladamos al colegio San Agustín, que simultaneamos con el parque de Rostrío una vez inaugurado. En la temporada 2015 vimos que el estado de Rostrío impedía entrenar y jugar con seguridad y pasamos los entrenamientos al colegio San Agustín y los partidos oficiales sub11 y sub13 al Complejo de La Albericia. En el año 2017 el colegio nos comunicó que ya no podríamos seguir utilizando sus instalaciones y alquilamos el pabellón del colegio Mateo Escagedo, de Cacicedo. Y ya este año 2018, y gracias al Gobierno de Cantabria y la Federación de Fútbol, hemos obtenido la cesión de uso durante los domingos del campo Manolo Preciado de Parayas, además de alquilar el pabellón polideportivo de la Universidad de Cantabria. Toda una odisea.

Estamos en continuo contacto desde hace tres años ya con el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria para que nos faciliten una superficie adecuada para la práctica del béisbol y con las medidas reglamentarias para que se puedan jugar partidos de cualquier categoría, además de posibilitar que podamos volver a formar un equipo sénior. No pedimos ningún lujo; solo una instalación básica, plana y de medidas adecuadas que se pueda ir mejorando luego año a año. También se han hecho gestiones ante otros ayuntamientos (Camargo, Bezana, Marina de Cudeyo) para tantear la posibilidad del campo. Gestiones todas ellas infructuosas hasta el momento.

A día de hoy, el Ayuntamiento de Santander no nos ofrece alternativa alguna y solo la Dirección General de Deporte del Gobierno de Cantabria está haciendo distintas gestiones para intentar buscar alguna solución. Estamos a la espera. La falta de un campo reglamentario está cercenando todas nuestras esperanzas de normalizar este deporte en Santander y alrededores. Sin un campo, los mayores no ven continuidad y dejan el deporte; sin los mayores, no podemos hacer el reemplazo lógico de técnicos, árbitros y anotadores que cualquier competición en Cantabria necesitará. Sin unas instalaciones adecuadas y similares a las de otros deportes (vestuarios, duchas, almacenes), es muy difícil promover el béisbol y motivar a más jugadores y familias para que se unan al club; sin campo e instalaciones anexas (backstop, túnel de bateo) no podemos progresar y mejorar el nivel técnico de los jugadores. Sin un campo nos vemos asfixiados económicamente por el sobrecoste que supone jugar partidos de categorías superiores como equipo local en campos de comunidades vecinas (Asturias, Vizcaya); sin campo nuestro futuro es poco más que inexistente…


Todo deporte necesita un campo que sirva de tarjeta de visita, que sea una referencia en su zona de influencia. Somos el único deporte que se juegue en Cantabria que no tiene una instalación específica. El único. Tenemos el apoyo de la Federación Española de Béisbol y Sófbol, que aportaría el marcador del futuro campo; tenemos la comprensión y buenas palabras de todos a quienes hemos hablado, pero el campo sigue sin materializarse. Así es muy difícil que podamos seguir. Son muchos años de bregar para estar cada vez más solos, cansados y desanimados. Ojalá que tengamos pronto buenas noticias.